A simple vista, podrías pensar que «bicho que come madera es lo mismo», pero no. Mientras una actúa de forma solitaria y lenta, la otra es una maquinaria social capaz de comprometer la estructura de una casa en tiempo récord.
1. Identificación Visual
2. Las Señales o rastros
La forma más fácil de saber qué tienes en casa es observar lo que dejan atrás:
Los agujeros de la Carcoma: Verás pequeños orificios redondos y limpios en la superficie de los muebles o vigas. Alrededor suele haber un polvillo fino (serrín) llamado rastro.
Los túneles de la Termita: Las termitas odian la luz. Construyen «túneles de barro» o cordones por las paredes para moverse. No dejan serrín, ya que se comen la madera de adentro hacia afuera, dejando una capa superficial del grosor de un papel.
3. El Tipo de Daño
La Carcoma es «estética» al inicio: Ataca principalmente muebles antiguos, tallas de madera y vigas de forma localizada. El proceso es lento.
La Termita es «estructural»: Son voraces. Pueden devorar marcos de puertas, suelos de parqué y vigas maestras sin que te des cuenta hasta que la madera se quiebra al presionarla.
¿Cómo saber si es una emergencia?
Si ves alas transparentes en el suelo o las ventanas, es probable que tengas una colonia de termitas cerca en fase de reproducción. Si solo ves agujeros con polvo fresco en un mueble heredado, es carcoma.